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ENTORNO
Ponteareas es un municipio de la provincia de Pontevedra. Cuenta con una población de 21.378 habitantes (INE 2005), repartidos en una superficie de 125 km², (171 hab./km²) y una altitud de 50 metros sobre el nivel del mar.
La villa de Ponteareas, está situada al sur de la provincia de Pontevedra, alcanza especial renombre por la celebración de la festividad del Corpus Christi, donde los vecinos confeccionan para el paso de la procesión del Santísimo Sacramento las artísticas alfombras de flores naturales.
Se trata de una obra colectiva que expresa la cultura popular de la gente de Ponteareas que, a lo largo de los años, han sabido conservar y promover esta celebración, reconocida como "Fiesta de Interés Turístico Nacional". En el domingo de Corpus son catorce alfombras las que llenan las calles y plazas de Ponteareas, en una profusión de colorido, creatividad y belleza que hechizan a propios y visitantes. Más de un kilómetro de alfombras con miles de flores, matas y arbustos, cuidadosamente deshojadas y mezcladas para obtener una auténtica obra de arte efímera.
En Galicia conocemos desde la Edad Media el uso de elementos vegetales en las liturgias del Corpus, así en la Catedral de Santiago de Compostela esparcían fiúncho por sus calles en esta festividad ya que en el siglo XVI, la costumbre se extendido después por numerosos lugares de Galicia.
En Ponteareas carecemos de una referencia clara sobre la fecha en que se comenzaron a adornar nuestras calles, en consecuencia, el recurso a una inmemorial tradición y obligado. La existencia de una Cofradía Sacerdotal del Arciprestazgo bajo el patrocinio del Santísimo que anualmente celebraba solemnes cultos, la Cofradía del Santísimo de la parroquia de San Miguel que tenía en esta jornada y sus principales actos de culto, la contribución foránea (algunos hablan de un juez canario residente en Ponteareas cuya esposa introdujo la tradición de alfombrar)... son elementos que pueden explicar por que surge en Ponteareas esta tradición alfombrista y no en otros lugares.
En la segunda mitad del siglo XIX ya se adornaban nuestras calles por donde se esparcían flores y plantas para el paso de la procesión eucarística, sin confeccionar ningún dibujo. Así en 1857 en la calle San Gregorio había extendidas en el suelo flores, hierbas aromáticas y más que se acostumbra en la solemnidad del día. Con todo, la voz popular sitúa el origen en los vecinos de la popularmente conocida como "rúa de Abaixo" o “rúa Real” y desde allí se extendió a otras zonas de los pueblos. Con el paso de los años se desea cubrir la totalidad de las calles, comenzando a usar serraduras teñidas con anilinas de diversas tonalidades que eran combinadas con tradicionales helechos, pampullos, mirtos, etc. Estas serraduras se obtenían en los numerosos aserraderos de madera que existían en la zona y era mezclado con las anilinas en grandes toneles con agua, pero la combinación fue decayendo en las primeras décadas del siglo XX.
Por eses tiempos comienzan a realizarse los primeros dibujos, mayoritariamente de carácter geométrico y con diseño de grecas, cenefas, etc. debiendo cubrir con serraduras las calles empleadas antes de colocar la ornamentación floral. La fiesta se caracterizaba entonces por su espontaneidad, era fruto del entusiasmo y devoción de los propios vecinos. Desde varias semanas antes hombres, mujeres y niños salían a los montes, campos y jardines en busca del material (primero mirto, mimosas, árnica, etc., a medida que se allegaban al día, flores) que las mujeres y niños deshojaban pacientemente en los portales de las casas del recorrido procesional, mientras los hombres diseñaban, en secreto, la ornamentación de la alfombra. Ninguna institución promovía o apoyaba este esfuerzo, ni tampoco ningún foráneo se acercaba a contemplarlo, a lo largo de la noche en que todos trabajaban unánimes en su confección.
En esta situación se acerca al año 1947 en lo que la fiesta del Corpus comienza una nueva etapa. Desde 1945 deja de organizar esta celebración al correspondiente mayordomo de la Cofradía del Santísimo asumiendo este cometido una comisión de vecinos. En 1947 forman esta comisión Luís Salgueiro, José Casasnovas y Gabino Porto, apostando por la difusión de esta fiesta, hasta entonces ceñida al ámbito local. Entrevistas radiofónicas, reportajes periodísticas, edición de material divulgativo ( la revista "Pregón")... son novedosas iniciativas que promueven. La combinación de estas medidas logra que la fiesta del Corpus adquiera una dimensión inusitada hasta entonces, con afluencia de multitud de personas a Ponteareas para contemplar sus alfombras. Hasta el punto que en 1968 esta fiesta es declarada de "Interés Turístico Nacional".
La creciente afluencia de visitantes y paralela también a una creciente calidad de nuestras alfombras, cada vez los dibujos, cenefas, orlas, etc. adquieren una dimensión más artística. Aparecen también los temas figurativos, ligados a la temática religiosa o de carácter gallego, donde se comienza a matizar en base a flores, hojas y rematándose con semillas, monedas, etc. Hoy en su día muy importante el apoyo municipal que acerca el material (mirto, mimosa, cocas de eucalipto, etc…) pero siguen siendo los trabajos anónimos y entregados por los vecinos, los verdaderos artífices de la "portentosa creación" de nuestras alfombras de flores. Un espacio especial a la historia de los alfombristas ponteareanos que tienen las alfombras de flores realizadas más allá de nuestra villa. Cumple destacar especialmente la confeccionada en la Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela el 9 de noviembre de 1982 con gallo del primer viaje de S.S. Xoán Paulo II a España, o la realizada también en su honra en la Plaza de Santa Ana en el Vaticano o el 2 de febrero de 1983. Mención especial para las realizadas en Caracas (1985 y 1998), Sevilla (1992), Buenos Aires (1992), Bahía (1993), etc..., y sin olvidar las que anualmente realizan los vecinos de Ponteareas en la villa hermana de la Orotava desde 1984.
Este auténtico monumento inmaterial da fe de la cultura popular de los ponteareanos que constituye, en la actualidad, una señal de identidad más íntimamente sentido por todos los vecinos de esta villa y una de las expresiones más ricas de nuestro patrimonio cultural de Galicia.
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